sábado, 1 de diciembre de 2018

Arte como medio de salvación

A veces me da miedo escribir. De hecho, muchas veces rechazo en rotundo hacerlo y me siento especialmente molesta si no me queda otra alternativa. Estos berrinches contra mis propias palabras no son más que miedo. Miedo porque a veces no sé lo que pienso hasta que leo lo que digo. Miedo a enfrentarme a cosas que están ahí y que muchas veces preferiría ignorar. Es la negación en su puro estado, es un "si no lo pienso no existe". Es un cinismo que camufla el dolor, un analgésico que durante un tiempo tiene su eficacia; pero a la larga no es satisfactorio.

Es entonces cuando entra en juego el papel y el boli, el teclado y la pantalla, la última hoja de un cuaderno en sucio en mitad del estudio o la primera hoja que pille en un desvelo de madrugada. Cualquier lugar es bueno cuando los pensamientos se desbordan. Es el momento en el que mente y sentimientos se ponen de acuerdo a pesar de lo que les cuesta a menudo. Y comienza el proceso de desahogo con palabras. Entonces,una vez superado todo el conflicto anterior, las letras se bordan solas una a una cual obra maestra de sastre real.

A un ritmo frenético que casi supera el pensamiento, van cogiendo forma lo que antes eran ideas abstractas que estaba ignorando.

Y llega el punto final. Es el suspiro de alivio y la paz dentro. Sea triste o feliz lo que hay sobre la hoja, es algo mío. Una parte de mí está en esas frases que tras de ellas esconden tanto. Y una vez las veo ya con forma es cuando recuerdo la salvación de escribir, el bien que me aporta hacerlo y que el hecho de no forzarlo y que en ocasiones lo complique tanto; es lo que hace que sea mi vía de escape, mi estrecho callejón secreto hasta la tranquilidad. Esa pincelada de orden y arte que el mundo necesita.

Sandra Barquillo Madroñal (4º ESO A)

sábado, 24 de noviembre de 2018


Capítulo I
Sobre nuestro personaje, su entorno y sus circunstancias
Digo, pues, que ya va siendo hora de dar comienzo a la historia que nos ocupa, la cual aconteció en un lugar llamado Urfíar, que paréceme que está situado en el reino de Castilla o en sus alrededores, hace ya algún tiempo.

 Aquí mismo vivía un caballero, que era señor de aquellas tierras, razón por la cual el nombre familiar tomó el mismo nombre del mencionado sitio, esto es, “de Urfíar”. Los orígenes de tal linaje se remontan a la época de la Reconquista; al ser Urfíar tomada a los moros-contaba el noble-, un antepasado suyo, del que se decía que había sido el más valeroso en la batalla, fue hecho señor de aquellas tierras por el rey, dando así inicio a su ilustre estirpe. Uno de sus hijos respondía al nombre de Sinforoso, y de él contaremos sus andanzas y adversidades.

Don Ansur, que así se llamaba el padre, ya había dictado testamento, no porque se encontrara en peligro de muerte, sino para que, en caso de que el Señor lo llamara a su lado en un momento desprevenido, evitar que hubiese disputas entre su prole al no haber nombrado heredero alguno.

Así pues, legó la mayor parte de su hacienda en manos de su primogénito, llamado Fadrique. Al segundo, Fausto, lo destinó al oficio eclesiástico; Aldonza sería casada con algún noble influyente… y por último quedaba Sinforoso. La verdad sea dicha, Don Ansur no sabía a qué destinarlo. Después de mucho cavilar, al fin llegó a una decisión; le dejaría la parte restante de la hacienda.

 “Sí, será lo mejor-se decía-. Además, veo que siente una gran simpatía por las letras, así es que creo que lo enviaré a la corte, para que allí se eduque. Después, ya se verá su porvenir.”

(Ariadna Díaz Campí, 1º de Bachillerato Letras)


domingo, 11 de noviembre de 2018

Siempre con nosotros
Zarpan los barcos del puerto
y aquí empieza la agonía
de los que se van cada día
para traer a casa sustento.

Muchos rezan al partir
a esa Señora bella
porque saben que con Ella
no es tan grande su sufrir.

Amada Virgen del Carmen
siempre viajas con nosotros
cuida de tus siervos devotos
y danos tu protección.Amén.

Y la Virgen desde el cielo
les sonríe dulcemente,
a Ella oran fervientemente
hallando así un gran consuelo.

Pero...

A veces la mar es cruel
y les gana la partida
cuán dura es esta vida
mas a Ella siguen siempre fiel.

Virgen del Carmen, SEÑORA
Virgen del Carmen, AMADA
Virgen del Carmen, AMIGA
Virgen del Carmen, POR SIEMPRE

Marta Mela Bonilla (3º ESO)

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mi mano vestida con un bolígrafo se dispuso a hablar sobre la hoja de papel pero fue cuando mi mente hizo dudar a mi mano. ¿Qué es lo que voy a escribir? ¿Con qué narración vestiré la desnuda hoja cuadriculada que ante mí se presenta? ¿Será acaso un texto triste y oscuro así como me siento yo ahora? No, no quisiera hacer participar a mis estimados lectores de mis desdichas. ¿Por qué no un texto alegre y feliz? Imposible, mi conciencia no me deja exponer tal hipocresía, y no voy a disfrazar una sonrisa o forzar una risa como quien fuerza a un niño pequeño a decir papá o mamá. ¿Un texto misterioso, intrigante, que estreche cada vez más la línea que separa nuestra ociosa realidad del maravilloso mundo de las letras? ¿Y por qué no rescatamos hoy a la princesa encerrada en una torre?¿Por qué no darnos, entre las miles de nubes, soles, lunas y estrellas de un país desconocido y lejano, un paseo a lomos de un dragón de fuego? ¿Y si nos escapamos y ayudamos al capitán Sparrow a encontrar la Perla Negra? ¡También podemos sumirnos en un hermoso cuento de hadas! ¡O luchar contra una bruja! ¡Hablar con los espantapájaros! ¡Llorar con los lobos! ¡Tantas cosas de la mano de mi bolígrafo negro...! ¡Tantos sueños por cumplir!¡Y poder alumbrar con mi caligrafía lo más oscuro del aburrimiento...! ¡Tantas aventuras por vivir! ¡Tanto por hacer! ¡Tantos amigos a los que conocer...! Tantas y tantas cosas que me hacen sumir en el mundo de la fantasía y a la vez olvidarme de que no tengo más espacio en la hoja para ni tan siquiera empezar a escribir con mi mano vestida con un bolígrafo.

María Carrión (4ºESO A)

viernes, 26 de octubre de 2018

Carta de despedida

Es difícil. Difícil porque podría decirte las palabras más bonitas del mundo, podría reconocer la locura que me provocan tus miradas fugaces. Escribiría un libro completo describiendo la luz que transmites y esa parte tuya genial hasta el hartazgo. Contaría que lloras sin derramar una lágrima y que amas de verdad en el momento en el que se inundan tus ojos. Y créeme que si el reloj dejase de avanzar angustiosamente mientras escribo estas palabras pasaría la eternidad cumpliendo mi proyecto. Pero el tiempo cruel nunca se apiada y ahora queda poco. Así que dime, tú, que has resuelto todas las dudas que me surgían siendo la solución a todos mis problemas; te ruego que me respondas a la pregunta que atrona en mi cabeza ahora persiguiéndome sin descanso, impidiéndome poder pensar en otra cosa y consumiéndome vorazmente. Dime, ¿cómo hago de un papel una caricia?, ¿de una hoja una vida entera?, ¿cómo te abrazo a través de las letras?, ¿cómo oirás mi voz en las palabras escritas cuando ya no esté?

Ojalá hubiera encontrado antes la respuesta a mis inquietudes pero ahora es tarde y pronto ni siquiera me quedará el escribirte. Por eso, y por mi incapacidad de tatuar mi amor al folio no voy a escribirte más que este garabato de frases como despedida. Recuérdame mientras pude mirarte a los ojos y sólo así sentirás de veras mi sentimiento sincero. Prometo volver a decírtelo con la mirada algún día. Te observo desde arriba,tarda mucho en venir.

Sandra Barquillo Madroñal (4º ESO A)

miércoles, 17 de octubre de 2018

Prólogo

Hoy os querría yo contar
una historia muy singular.
Nadie la conoció jamás,
de ella nunca se oyó hablar.
Larga historia no es,
mas corta tampoco ha de ser.
A este punto llegados
más me valdría ir acabando
esta introducción,
para empezar a narrar
lo que antes se prometió.

Ariadna Díaz Campí (1º de Bachillerato)